18 de agosto de 2019

DE LA DERROTA A LA VICTORIA, HEMOS OLVIDADO EL COMBATE ESPIRITUAL ES LA HORA DE DIOS


DE LA DERROTA A LA VICTORIA,

HEMOS OLVIDADO EL COMBATE ESPIRITUAL

ES LA HORA DE DIOS



Mucho pelear contra otros, contra ideologías, enemigos políticos, los de antes, ahora, los de después, contra enemigos interiores y exteriores, etc., pero hemos olvidado lo esencial: EL COMBATE ESPIRITUAL, del que todo depende.

El infierno está adentro, o peor, nos hemos sumergido en él y lo provocamos, desatamos, generamos. De este abismo infernal debemos salir, volver al cielo, a Dios, al origen o principio.

Nos hemos sumergido en el abismo del ego-yo, hemos provocado el olvido de Dios, y así, su ausencia. Si queremos que el infierno cese, termine o cambie-se modifique, tenemos que buscar el Cielo, volver a Dios.



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1.- ENCERRADOS EN EL OLVIDO DE DIOS

2.- OSCURIDAD, TINIEBLAS, MUERTE ETERNA

3.- TODOS LOS ENEMIGOS SUELTOS

4.- LA DERROTA ES VICTORIA

5.- DE LO QUE TODO DEPENDE

6.- HORA DE DIOS, HORA DE MADURAR

7.- NO ODIAR

8.- EL MIEDO, ENEMIGO A VENCER

9.- EL REMEDIO


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1.- ENCERRADOS EN EL OLVIDO DE DIOS


 Permanentemente vivimos por y para nosotros mismos, somos esclavos del ego-yo, no hemos levantado la cabeza, no sabemos, no vemos, no entendemos otra cosa, no salimos de esa nada miserable que somos, ni nos preocupamos por otra cosa.

 Engendramos-producimos miseria, somos miserables, no amamos ni nos interesa hacerlo, hemos decidido vivir como esclavos, por ello es que nos encontramos postrados en la nada misma convirtiéndonos en nada, volviéndonos polvo y cenizas.

 Estamos encerrados en el olvido de Dios, y en eso nos convertimos, olvido.


2.- OSCURIDAD, TINIEBLAS, MUERTE ETERNA


 Solo hay dolor, sufrimiento abominable, amargura, furia, angustia, desesperación, ansiedad, etc., es un infierno.

 No se ve ni se conoce otra cosa, no se puede encontrar alivio o consuelo alguno.

 Hagamos lo que hagamos, todo acaba en nada, todo termina en derrota, ruina, fracaso.

 Todo va al abismo, la desolación se impone, oscuridad y tinieblas avanzan, la noche es tenebrosa, dolorosa e inevitable.

 La oscuridad reina, la ausencia de Dios impera, la muerte eterna prevalece.


3.- TODOS LOS ENEMIGOS SUELTOS


 Aun no teniendo fuerzas, nos movemos, aun haciendo sacrificios indecibles y grandes esfuerzos, comprobamos que nada cambia ni cambiará, comprobamos que no se puede modificar nada.

 Es inevitable, no se puede tocar, mover, cambiar, modificar nada de nada.

 Y es peor aun, estamos postrados en el desierto, en la nada misma, aridez, abismo, desolación.

 Aumentando este tormento, todos los demonios sueltos, interiores, exteriores.

 Todos los enemigos están sueltos, fueron liberados, y ni tenemos idea quienes son, lo que hacen, lo que pretenden, colaboramos en la ruina que nos provocan.


4.- LA DERROTA ES VICTORIA


 Exteriormente, nada va a cambiar, no podemos modificar nada, hagamos lo que hagamos, todo va a fracasar, todo va a terminar en ruina, desgracia derrota. Es la hora de la victoria de Dios, del Triunfo del Señor, de su Vuelta en Gloria.

 Esto implica derrota de los enemigos espirituales.

 Atención, enemigos de Dios y de la salvación de las almas.

 El ego-yo, es el mismo anticristo, el principal enemigo de Dios y del alma.

 Comprender acá la razón de la derrota, esa ruina-derrota del ego-yo, eso que padecemos en el mundo, no es derrota, sino que es victoria, es liberación.


5.- DE LO QUE TODO DEPENDE


 Mucho pelear contra otros, contra ideologías, enemigos políticos, los de antes, ahora, los de después, contra enemigos interiores y exteriores, etc., pero hemos olvidado lo esencial: EL COMBATE ESPIRITUAL, del que todo depende.

 El infierno está adentro, o peor, nos hemos sumergido en él y lo provocamos, desatamos, generamos. De este abismo infernal debemos salir, volver al cielo, a Dios, al origen o principio.

 Nos hemos sumergido en el abismo del ego-yo, hemos provocado el olvido de Dios, y así, su ausencia. Si queremos que el infierno cese, termine o cambie-se modifique, tenemos que buscar el Cielo, volver a Dios.


6.- HORA DE DIOS, HORA DE MADURAR


 Usemos la cabeza, en vez de seguir estrellándonos contra la pared tratando de cambiar lo que no vamos a poder modificar, tenemos que ver la realidad y aceptarla.

 Es la hora de aceptar la derrota del ego-yo, es el momento de rendir el orgullo y de entregarse-volver a Dios.

 Hay que discernir y aceptar su Voluntad, debemos ver lo que Él quiere y colaborar en ello.

 Es tiempo de madurar.

 El ego-yo debe perder para que seamos liberados, liberados de los verdaderos enemigos que son espirituales, interiores y exteriores.

 Es la hora de Dios.


7.- NO ODIAR


 Debemos salir de la trampa, hay que despojarse de todo, dejar todo atrás, hay que renunciar al ego-yo.

 No hay que odiar a Dios, hay que dejar de renegar, debemos dejar ganar por Él.

 Hay que vencer esa tentación del odio a Dios, a sí mismo y a otros, tenemos que aceptar la ruina, lo inevitable, la derrota del ego-yo.

 Hay cosas que no las vamos a poder cambiar, modificar y que, inevitable, debemos sobrellevarlas.

El infierno nos los estamos provocando al renegar de Dios, al pelear contra Él, al pretender imponerle nuestra voluntad.

 Una vez mas, es el momento de madurar, de aceptar a Dios, su Voluntad, debemos obedecer, dejar de renegar, de encapricharnos. No vamos a modificar nada, nosotros tenemos que cambiar.


8.- EL MIEDO, ENEMIGO A VENCER


 En esencia, tenemos miedo, por eso nos volvemos caprichosos, obsesivos y acabamos desesperados y angustiados.

 Lo que debemos vencer es el miedo, no a otros, no a Dios, tenemos que vencernos a nosotros mismos, derrotar el miedo que se manifiesta en caprichos, en querer imponer la propia voluntad.

 El miedo se vence rindiéndose, aceptando la Voluntad de Dios, confiando en Él, creyendo en su Amor, entregándose, rindiéndose, allanándose.

 El miedo es la muerte, es el abismo que debemos llenar y lo llenamos generando amor, y generamos amor aceptando a Dios, su Voluntad, entregándonos a Él donde, cuando y como Él quiere.


9.- EL REMEDIO


 Muchos dicen tener fe, creen en Dios, confiar en su Amor, pero la realidad es que lo hacen de una manera muy superficial.

 Es el tiempo de profundizar la fe, de dejar de ser hipócritas, hay que dejar de mentirse-engañarse a sí mismo.

 Es el momento de usar verdaderamente la fe que decimos tener, de otra manera, no saldremos de la postración ruinosa infernal en la que nos encontramos.

 No es fe querer creer que vamos a vencer a Dios.

 Fe es confiar-creer en el Amor de Dios cuando derrota nuestra voluntad haciendo prevalecer Su Voluntad. Fe es colaborar en su triunfo cuando contraría nuestra voluntad.




Dr. Jorge Benjamín Lojo

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