13 de marzo de 2015

ENSAYO DE COSMOGONÍA ACTUALIZADA (II)



ENSAYO DE COSMOGONÍA ACTUALIZADA (II)


ENSAYO DE COSMOGONÍA ACTUALIZADA:

---------------------------------------------------

Capítulo I: SERVIMOS-ADORAMOS AL QUE NOS ARRUINA

Capítulo II: APOSTASÍA, NI SE DAN CUENTA

Capítulo III: EL ABISMO QUE LLEVA A OTRO ABISMO

Capítulo IV: DICEN QUE SON LIBRES

Capítulo V: ESTO NO SE ARREGLA SOLO CON EXORCISMOS

Capítulo VI: EXTIRPAR LA RAÍZ DEL EGO-ORGULLO-EGOÍSMO

Capítulo VII: PARA QUE VUELVA EL SEÑOR

---------------------------------------------------

Capítulo I: SERVIMOS-ADORAMOS AL QUE NOS ARRUINA


 Nos hundimos-encerramos en el abismo del ego, deliramos de orgullo diciéndonos mentira y aceptando-recibiendo las que el adversario nos sugiere, quedando por ello totalmente alejados de la realidad.

 Nada le negamos al ego, nada dejamos de ofrendarle al abismo, nos desesperamos por conformarlo sin cesar hasta el hartazgo delirante infernal.

 Nos volvemos esclavos de este abismo de egolatría narcisista infernal, pero como infelices decimos que somos libres cuando en realidad nos estamos convirtiendo en delirantes de orgullo que no ven ni entienden.

 Estamos como merecemos porque somos unos cerdos ególatras caprichoso que ven lo que se les antoja y que creen lo que se les ocurre.

 Al ser dementes de orgullo, al ser malditamente caprichosos, infernalmente viciosos, asquerosamente ególatras narcisistas infernales, merecemos ser engañados por el adversario.

 Nos perdemos en tinieblas creyendo lo que queremos creer, delirando de orgullo, satisfaciendo el ego, utilizando el tiempo para autodestruirnos, arruinarnos, estropearnos, deformarnos a imagen y semejanza de demonios.

 Estamos encerrados en un camino de destrucción, ruina, transformación infernal, y desgraciadamente no queremos abrir los ojos, salir, volver al camino de la Salvación.

 Caprichosa, obtusa, terca, testarudamente nos empecinamos en continuar renegando y prescindiendo de Dios, nos dedicamos por completo a satisfacer el ego y a convertir al cerdo delirante de orgullo de nuestro ‘yo’ en un dios al que adorar, servir, obedecer.

 No consideramos que ese demente de orgullo es un estúpido ególatra controlado por satanás y esta no solo llevándonos a la ruina eterna, sino que esta haciéndonosla adquirir ya desde ahora.


Capítulo II: APOSTASÍA, NI SE DAN CUENTA


 Se ha perdido la fe, salvo muy raras y escasas excepciones, la mayoría de las almas practica satanismo.

 En el satanismo cada uno se considera un dios, se adora a sí mismo, se dedica a hacerse adorar y considera a su propia voluntad caprichosa, ambiciosa, obsesiva, viciosa como una diosa.

 Eso que es propio del satanismo, es común en la mayoría de las almas en estos tiempos.

 Esto ocurre aun entre quienes dicen tener fe en Dios, practicar alguna religión o espiritualidad.

 Desgraciadamente también esa doctrina satánica se practica y enseña como espiritualidad y hasta en las religiones como novedad.

 En la práctica, también es el modo normal de vivir de las almas, de pasar por el mundo, aun cuando no practiquen ocultismo, espiritismo o las religiones reformadas-deformadas.

 La mayoría de la almas se hunde-encierra en sí, se dedica a adorarse y a hacerse adorar, reniegan de Dios, se apartan de Él, se oponen a su Voluntad empeñándose desesperadamente en satisfacer su ego, y esto es satanismo puro.

 Aunque digan practicar religión en la práctica viven de esta manera obtusa, renegada e infernal, como si Dios no existiera o como si fuese sin importancia si existe o no.

 Verdaderamente nos halamos ante la gran apostasía, y lo mas grave es que es inconsciente y peor aun, las almas se hallan plenamente satisfechas de su modo de ser y hacer, de esta manera perversa de pasar por el mundo autodestruyéndose y renegando de Dios, entregándose-consagrándose a satanás y a la muerte eterna.

 Esto agrava la situación, coloca a las almas en un punto del que muy difícilmente puedan ser rescatadas.


Capítulo III: EL ABISMO QUE LLEVA A OTRO ABISMO


 No le negamos nada al abismo, todo se lo estamos dando, tributando, ofrendando, no cesamos de satisfacerlo. Nos hemos convertido en esclavos del infierno que llevamos adentro.

 El abismo es el ego, es eso que somos en el fondo, pero sin Dios por haberlo echado, de manera que ese ego se exalta, expande, ocupa el lugar de Dios y lo suplanta.

 Renegamos-prescindimos de Dios, lo desplazamos y reemplazamos colocándonos en su lugar, pero en realidad es un abismo lo que ocupa su lugar, el ego.

 Creemos que somos nosotros mismos, que es nuestro ‘yo’, pero en realidad es un abismo, es la misma ausenta y negación de Dios, son las tinieblas, la amnesia espiritual.

 Renegando y prescindiendo de Dios se alza el ‘yo’ movilizado desde las tinieblas por el adversario, satanás, y lo hace para dominarnos, someternos, esclavizarnos.

 Creemos que reinamos, que somos dueños de nosotros mismos, que hacemos lo que queremos, pero es un delirio, un engaño, una fantasía.

 La realidad es que nos hemos convertido en un abismo de tinieblas, de olvido y negación de Dios, de rebeldía, inmundicias, vicios.

 Como abismo de ausencia de Dios, nos desesperamos por vernos llenos, necesitamos suplantarlo y ahí es que clamamos adoración. Ahí es que el abismo del ego nos devora y reclama mas víctimas, adoradores, otros que en derredor nos satisfagan, adulen, adoren, sirvan, conformen.

 Así es como el abismo de ausencia de Dios, ese delirio de orgullo, no solo nos domina, controla, somete y consume, sino que pugna por devorar, controlar y someter a otros.

 Esto sucede con quienes se constituyen en líderes en el mundo y en la religión. Estos cerdos ególatras infernales se consagran a satanás, a la muerte eterna, a la perdición eterna.

 Se adoran a sí mismos y se hacen adorar seduciendo, engañando a muchos y hundiéndolos en su abismo, en su ego-olvido-negación de Dios.

 Por ese abismo llegan al abismo eterno y así las almas son consagradas a la perdición.


Capítulo IV: DICEN QUE SON LIBRES


 Las almas no combaten el deseo de adoración, al contrario, se dedican a satisfacerlo, lo conforman incesantemente.

 Esto provoca que crezca, no se va a eliminarse, al saciarlo engorda, crece, se engrosa, prevalece, domina, termina imponiéndose.

 Con el correr del tiempo acaba prevaleciendo, controlando, dominando, porque crece y cobra protagonismo.

 Las almas no cultivan la humildad y terminan por convertirse en abismos de egolatría narcisista infernal delirantes de orgullo y sumamente desesperadas por verse saciadas, conformadas, es decir, por lograr ser adoradas, aceptadas, visas, tomadas en cuenta.

 Son portadoras de un espíritu orgulloso delirante que se desespera por ser visto, adorado, satisfecho. Este espíritu de egolatría-orgullo es propio de satanás, y esto no es posesión, es peor.

 Se están fundiendo-confundiendo con el adversario, se están transformando, mutando, transubstanciando, transfigurando, transmutando, se están convirtiendo en demonios. Usan el tiempo de paso por el tiempo, su estadía en el mundo, para convertirse en hijas de la perdición, de satanás.

 Llevan, portan, cargan un espíritu orgulloso que las domina, controla y que acaba determinando lo que hacen y lo que dejan de hacer.

 Deliran de orgullo repitiendo mentiras, diciendo que son libres, pero en realidad, están repitiendo las mentiras que ese espíritu les dice.

 Son controladas mentalmente, están siendo usadas por ese espíritu impuro, espíritu de orgullo que se alimenta mientras continúan practicando la abominable egolatría narcisista infernal.

 Quieren creer la mentira, quieren creer que son diosas, reinas, algo importante, se niegan a ver la realidad mientras que se desesperan por hacerse adorar. Mientras se hacen ver, adorar, conformar, satisfacer, están alimentando su ego y generando mas orgullo.

 Así aumentan las tinieblas, crece el delirio, el olvido, la negación de Dios.

 Dicen que son libres, pero solo son unas malditas caprichosas que se desesperan por continuar acrecentando su autodestrucción. Le están entregando a satanás y sus demonios la vida y se están consagrando para terminar de perderse para siempre.


Capítulo V: ESTO NO SE ARREGLA SOLO CON EXORCISMOS


 Generamos un espíritu orgulloso que reclama adoración, aceptación, reconocimiento cuando renegamos de Dios y prescindimos de Él.

 Este espíritu orgulloso delirante deseoso de adoración, crece, nos domina, prevalece, se impone, reina.

 Es el mismo ‘yo’ convertido en anticristo, en hijo de satanás, de la perdición eterna. Es una columna de humo, verdaderas tinieblas espirituales, o sea, amnesia, olvido y negación de Dios.

 No dejamos de satisfacerlo-conformarlo, no dejamos de buscar adoración, aceptación, reconocimiento, ser tomados en cuenta, saciedad para vicios y ambiciones.

 Así es como crece y termina determinando lo que somos y hacemos, lo que no hacemos y haremos, etc., y así es como estamos convirtiéndonos en demonios.

 A esto que ya es gravísimo, se le agrega algo mas, algo peor, en esa podredumbre espiritual, en esa ausencia de Dios que provocamos en el interior, en esas tinieblas, se meten demonios.

 Verdaderamente el alma sin Dios se convierte en un abismo, agujero, sepulcro, lupanar infernal y los demonios pueden asentarse tranquilamente.

 No es posesión, es peor, se funden-confunden con el alma, le succionan vida, se injertan en ella. En la posesión los demonios poseen el cuerpo aplastando al alma, acá están fundiéndose-confundiéndose, forman una unión.

 Esta unión es la versión infernal del Misterio de la Unión Hipostática.

 Una posesión puede remediarse con exorcismos, acá los exorcismos no alcanzan, serían un buen principio, pero no lo remedian, solucionan.

 No remedian ni solucionan porque el alma misma quieren y se funde-confunde con los demonios aunque no los busque ni los invoque directa o conscientemente.

 El remedio acá es la purificación y la purificación la hace El Señor por medio de Su Espíritu, y requiere sacrificio, esfuerzo, dolor, tanto de la persona que es purificada, como de otros que acompañen, apoyen, ayuden, colaboren.

 En definitiva, hay que empezar a librar le combate espiritual y hacerlo bien, como se hacía antes, con ayuno, oración, penitencias, sacrificio, etc., ofreciendo especialmente el santo sacrificio de sí que es la negación de la propia voluntad para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios.


Capítulo VI: EXTIRPAR LA RAÍZ DEL EGO-ORGULLO-EGOÍSMO


 Tenemos que arrancar de raíz el deseo de adoración, buscar donde se genera, donde ha crecido principalmente y eso extirparlo.

 Es donde temimos ser despreciados. Es donde fuimos despreciados. También donde no lo fuimos, pero lo creímos o percibimos así.

 Nos domina el miedo, se impone la preocupación por sí y nos dedicamos con desesperación a buscar adoración.

 Estamos como trabados y con desesperación, angustia y miedo nos dedicamos a buscar adoración, aceptación, reconocimiento porque el miedo nos domina, la duda de ser despreciados, odiados, condenados, etc., nos persigue y atormenta.

 Los demonios saben esto y lo aprovechan para controlarnos, dominarnos, someternos, para hacernos correr en determinada dirección, para que nos olvidemos de Dios y nos dediquemos miedosamente a auto-defendernos.

 Dominados por el miedo a ser odiados, condenados, despreciados, rechazados, genera la autodefensa de dedicare a buscar, exigir e imponer adoración.

 De esta manera nos empujan a que nos olvidemos de Dios, reneguemos de Él y nos dediquemos a lo que creemos que es por nosotros, en provecho propio, pero que en realidad es autodestructivo.

 Es autodestructivo porque es hundirse-encerrarse en sí, porque es someterse al miedo y dejarse dominar por la preocupación permaneciendo en el olvido y la negación de Dios.

 También es practicar la egolatría narcisista infernal. Es hundirse-encerrarse en sí y mentirse-engañarse diciéndose lo que queremos escuchar, que merecemos ser amados, adorados, vistos, obedecidos, servidos, tomados en cuenta.

 Tenemos que dejar este inútil dedicarse a sí que en realidad es un perverso dedicarse a autodestruirse, para empezar a dedicarnos a Dios.

 Considerar que dedicarse es consagrarse-entregarse-ponerse a disposición. Considerar que no es cuestión de palabras o apariencias externas.

 Esto se hace bien cuando discernimos la Voluntad de Dios y lo obedecemos-seguimos colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida, cuando nos negamos venciendo el miedo para seguir al Señor.


Capítulo VII: PARA QUE VUELVA EL SEÑOR


 Por el agujero el ego entra o penetra satanás en el alma.

 Se alza-impone-prevalece, y lo hace enmascarado tras el ‘yo’, al que utiliza dentro de nosotros como su títere o testaferro para controlarnos, seducirnos, engañarnos.

 Tenemos que devolver al ‘yo’ a su lugar, el último de todos como dijo El Señor.

 Esto solo es posible si buscamos a Dios, si discernimos Su Voluntad para obedecerla-seguirla y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe, si nos negamos verdaderamente a nosotros mismos, si renunciamos a la propia voluntad.

 Mientras nos desesperemos por alzar al ‘yo’, satisfacerlo, conformarlo, saciarlo, vamos a continuar satisfaciendo el abismo del ego, es decir, vamos  aseguir hundiéndonos en nosotros mismos, olvidándonos de Dios, renegando de Su Voluntad.

 La única manera de devolver al ‘yo’ a su lugar es renunciando a sí mismo, eliminando la ambición, abandonando vicios, y todo esto se hace renunciando a la voluntad propia para buscar la Voluntad de Dios.

 Buscando la Voluntad de Dios, tenemos que esforzarnos por obedecerla-seguirla, por colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Quien tiene que reinar, prevalecer en nuestra vida Es Él, no el ‘yo’, porque Él Es Dios, no nosotros mismos.

 Otra vez, Él reina cuando discernimos Su Voluntad para obedecerla, para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Considerar que quienes se alzan como líderes en naciones y religiones se hallan movidos por el desesperante deseo de adoración, exaltan una personalidad falsa, un ‘yo’ ególatra narcisista infernal que es títere de satanás.

 Ellos mismos son abismos de egolatría que introducen en su ser pestilente e infernal a muchas almas que los siguen-adoran y así el mismo mundo queda consagrado a satanás y la muerte eterna, entregado a la perdición eterna.

 Son almas impuras que se cobran venganza de desprecios pasados haciéndose adorar en el presente. Son delirantes de orgullo y ególatras narcisistas infernales.

 Han pactado con el diablo, con tal de alimentar su ego delirante hacen cualquier cosa y así es como no solo ellos se consagran a satanás y a la muerte eterna en las malditas sectas a las que pertenecen, sino que terminan consagrando a quienes los adoran, sirven, obedecen, siguen y las naciones, religiones y al final el mundo entero.

 Considerar que para librarse de esa peste es necesario realizar una purificación, y esto es posible solo colaborando en la Venida o Vuelta del Señor.

 Para Que Venga-Vuelva El Señor es necesario buscarlo, discernir Su Voluntad y obedecerlo-seguirlo. Cuantas mas almas comiencen a seguir al Señor y dejen de adorar a esos ídolos satánicos, el poder del adversario menguará y crecerá la Presencia de Dios en las almas y en el mundo.

 Considerar que estos dictadores en su afán de satisfacer su ego infernal siempre creciente, llegan a tomar todo y a querer suplantar a próceres, verdaderas personas grandes de espíritu que hicieron grandes a las naciones. De ahí que realicen rituales satánicos suponiendo que les extraen su fuerza y poniéndose en su lugar exigiendo adoración.

 Esto ocurrió con el demente dictador infernal de venezuela, y también con el otro satánico delirante de orgullo y maldad de argentina.

 Esto se nota en como han arruinado estado y nación y se consideran dioses exigiendo adoración, uno creyéndose bolívar y el otro creyéndose San Martín.

ENSAYO DE COSMOGONÍA ACTUALIZADA (II):

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

02 Abril, ANIVERSARIO DE LA RECUPERACIÓN DE NUESTRAS ISLAS MALVINAS

02 Abril, ANIVERSARIO DE LA RECUPERACIÓN DE NUESTRAS ISLAS MALVINAS ANIVERSARIO DE LA RECUPERACIÓN DE NUESTRAS ISLAS MALVINAS ...