14 de febrero de 2015

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL (VII)



LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL (VII)


LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL, Descubriendo la esencia de la autoridad de estos tiempos: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/11/los-misterios-del-ser-presidencial.html


LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL (III):

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL (IV):

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL (V):

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL (VI):



Capítulo I: PSICOPATÍA DEMOCRÁTICA

(Abajo se detallan veinte características que permiten identificar a un psicópata)

1.- Mas allá de encontrar a la mayoría de las personas incluidas en esto, lo verdaderamente grave es hallar a la casi totalidad de políticos y funcionarios públicos revistiendo estas perversas características.

2.- ¿Son la casi totalidad de políticos y funcionarios delincuentes psicópatas o psicópatas delincuentes?, no importa, la cuestión es que cada uno en sí mismo es psicópata y delincuente.

3.- Mas grave aun es el hecho de que se trate de algo generalizado, una pandemia.

4.- Siendo algo común, generalizado, podemos decir que conforman una banda de delincuentes psicópatas.

5.- Esto determina que sean peligrosos para sí mismos y terceros.

6.- También determina que sus actos son nulos porque destruyen el Estado y arruinan a la Nación embargando el futuro de generaciones enteras.

7.- Sus actos son nulos porque son propios de delincuentes ejerciendo una función pública, dictadores enmascarados de democráticos.

8.- Sus actos son nulos por tratarse de delincuentes, dictadores hipócritas enmascarados de democráticos, pero no son ellos inimputables, son plenamente conscientes de sus perversos actos, por ello es que los ocultan y siempre dicen hacer una cosa cuando en realidad hacen otra sumamente perversa e infernal.

9.- Las personas enquistadas en el poder son delincuentes psicópatas y asesinas. Muchos de ellos tienen antecedentes como guerrilleros, pero todos son cómplices en el genocidio al que nos someten al no ejercer su función y al dedicarse a satisfacer su inmundo ego, saciar sus vicios y dar rienda suelta  a su perversidad infernal.

10.- Son sacerdotes del infierno, ofician ante satanás y la muerte eterna consagrando la Nación a la perdición eterna, sembrando corrupción en cuerpos, almas y espíritus, provocando la destrucción y ruina.

11.- Comparten una histeria psicópata colectiva sumamente peligrosa y absolutamente disociada de la realidad. No solo son peligrosos para sí, sino para la Nación y para otras naciones del mundo.

12.- La situación es sumamente grave, que cada uno recomiende el tratamiento a seguir para con estos enfermos infernales.

Es común definir a un psicópata según estas características:

Faceta interpersonal:
1. Tienen gran oratoria y encanto. Son simpáticos y conquistadores en primera instancia, verborrágicos seductores perversos..
2. Poseen una autoestima exagerada. Se creen mejores que el resto.
3. Mienten patológicamente. Engañan sobre todo para conseguir beneficios o justificar sus conductas.
4. Se comportan manipuladoramente. Y, si son lo suficientemente inteligentes, los demás no notarán estas conductas psicopáticas.
Faceta afectiva:
5. No sienten remordimiento o culpa. Jamás se sienten en deuda.
6. Afectivamente son frívolos y superficiales. No conciben emociones, aunque pueden simularlas llegado el caso.
7. Les falta empatía. Son indiferentes. Y hasta pueden manifestar crueldad.
8. Tienen una incapacidad patológica para asumir su responsabilidad en los hechos. No aceptan sus errores. Por ello raramente solicitan una asistencia psicológica, ya que para ellos el problema siempre lo tienen los otros.
Faceta estilo de vida:
9. Necesitan constantemente estímulos. Caen con facilidad en el aburrimiento.
10. Les gusta un estilo de vida parasitario.
11. Actúan descontroladamente.
12. Carecen de metas realistas a largo plazo. Viven como nómadas, sin dirección.
13. Se comportan impulsivamente. Con recurrentes actos no premeditados. Sumada una falta de reflexión sobre las consecuencias de sus acciones.
14. Son irresponsables.
Faceta antisocial:
15. Tienden a delinquir durante la juventud.
16. Muestran problemas de conducta desde la niñez.
17. Padecieron la revocación de su libertad condicional.
18. Cuentan con versatilidad para la acción criminal. Tienen predilección por las estafas y los delitos que requieran de la manipulación del otro.
Otras no incluidas en ningún factor ni faceta:
19. Tienden a una vida sexual promiscua. Con varias relaciones breves y mantenidas simultáneamente. Les gusta compartir abiertamente sus proezas sexuales y conquistas. Promiscuos repugnantes.
20. Acumulan muchos matrimonios de corta duración. No se comprometen a largo plazo, por la informalidad con la que se plantean el vínculo.

Capítulo II: ALMAS INFERNALES

 Hay personas que ya se han podrido, deformado y perdido con y como los demonios a los que adoran, siguen y pertenecen.

 Estas almas perdidas, aunque se hallen de paso aun por el mundo, aunque estén adheridas al cuero y no se haya acabado su tiempo, son sumamente peligrosas, nefastas, infernales.

 Son una desgracia en sí mismas, la misma peste encarnada, una abominación desoladora.

 Esto se debe a que el alma se halla podrida, muerta, agusanada, deformada, transformada, transubstanciada, y el cuerpo también se halla camino a descomposición. Sin embargo lo realmente grave es el espíritu que las anima.

 No han generado un espíritu puro, santo, de amor a Dios y al prójimo, sino que han generado un espíritu infernal, abominable, perverso, sumamente impuro.

 En ese espíritu impuro de abismal egolatría, de infernal desolación, de maldad e impureza, se meten los demonios porque es un templo dedicado a éstos.

 Esos demonios manipulan a la persona y disponen de ella como si de un títere se tratase.

 Esto no es posesión, es peor, porque la persona consciente esa transformación infernal, colabora en su autodestrucción, en someterse a demonios y convertirse en una de ellos.

 Exteriormente, a duras penas, conserva rasgos de humanidad, pero espiritualmente es sumamente infernal, abominable, detestable, impura, deforme, maldita viciosa, realmente perversa, pervertida y una maldición en sí misma.

 Estas almas astutas, seductoras, malditas, caprichosas, leales a sí mismas, esclavas de su maldita ambición, trepan, escalan y se posesionan en puestos de poder.

 Llegan a encontrarse en lugares altos en el mundo, tanto en lo civil como en lo religioso y desde ahí vomitan su maldad, impureza, su ser infernal.

 Son fuentes que dispensan demonios, impurezas, espíritus inmundos, contagian su ser infernal.

 A la vez, como son títeres de los demonios, les sirven a éstos para constituir su reinado en el mundo.

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (I):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (II):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (III):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (IV):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (V):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (VI):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (VII):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (VIII):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (IX):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (X):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (X bis):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (XI):

ALGO PEOR QUE LA POSESIÓN DIABÓLICA (XII):

LOBOS CON PIEL DE CORDERO, es peor que posesión:

NO ES POSESIÓN PERO SE LE PARECE:

NO ES POSESIÓN, PERO CASI:

ESTADO INFERNAL ÚNICO DE CIERTAS ALMAS:

MUEREN ARDIENDO EN SU VENENO:

ESTÁN LOGRANDO LA VERSIÓN INFERNAL DE LA UNIÓN HIPOSTÁTICA:

ANTI-UNIÓN HIPOSTÁTICA:

DEMONIOS ENMASCARADOS DE HUMANOS

LOBOS DISFRAZADOS DE CORDERO, ¿CÓMO SURGEN?:


Capítulo III: COLABORAN PARA QUE REINEN LAS TINIEBLAS Y LOS DEMONIOS

 Hay almas sumamente ególatras, asquerosamente impuras, perversamente infernales que se convierten en un abismo de impurezas, una fuente infernal.

 Tanto se hunden-sumergen en sí mismas que llegan a contactarse con el infierno, se unen al abismo por su propio abismo de egolatría narcisista infernal.

 Son como un puente, un lazo, enlace, nexo, punto de unión, conexión, son las que posibilitan que el infierno desembarque en el mundo.

 Son como sacerdotes oficiando para el infierno, por ello es que no solo bajan y se unen allá, sino que traen y a la vez hunden a otras almas por el mismo agujero de su ego cuando se hacen adorar.

 No solo son quienes practican ocultismo abiertamente como magos, encantadores, adivinos, médiums, chamanes, etc., sino que son simples personas ególatras que se adoran a sí mismas, viven sobre la faz de la tierra para sí en el mas asqueroso olvido y negación de Dios.

 Ególatras narcisistas infernales que se desesperan por adorarse y hacerse adorar, que quieren seducir, lograr ser miradas, admiradas, solo viven para tributarle víctimas al abismo de su ego.

 Desgraciadamente estas almas abismales son seductoras y astutas, son serpientes trepadoras que escalan, triunfan, se imponen en el mundo accediendo a puestos de poder.

 En ellas va el infierno y por ellas son muchas las almas que se van al infierno.

 Por mas que las personas digan creer en Dios, cuando se dedican a la egolatría narcisista infernal, cuando solo sacian vicios sin cesar hasta reventar como cerdas, cuando se dedican desesperadamente a intentar satisfacer su perversa ambición, se convierten en perdidas que pierden a otras.

 Estas almas infernales se disfrazan de políticos, de líderes religiosos, de autoridades en el ámbito de la ciencia y el saber, de artistas, etc., porque así pueden seducir, engañar y arrastrar a otras muchas a la perdición infernal.

 Así como ellas permanecen en el olvido y la negación de Dios practicando la inmunda egolatría narcisista infernal, pretenden llevar, arrastrar e imprimir su ser y hacer a todas las almas.

 Quieren imponer le egolatría narcisista infernal, el culto a sí mismo, a la personalidad hipócrita, aparente, para que reine el olvido de Dios, la negación de Él, la oposición a Su Voluntad, o sea, las tinieblas, y en ellas, los demonios.

Capítulo IV: SE MIENTE A SÍ Y SE CONVIERTE EN DEMONIO

 El orgullo es miedo, es preocupación por sí inútil e infernal que generamos adentro porque nos hemos olvidado de Dios y renegamos de Él, prescindimos de Él hundiéndonos en el abismo de la egolatría.

 Nos domina, somete, se impone, prevalece, reina, impera. Vivimos para construir ese delirio, fantasía, evasión de la realidad, verdadero sepulcro espiritual donde negamos la realidad, negamos a Dios, nos rebelamos contra Su Voluntad.

 La radiad es así, nos olvidamos de Dios, separamos o disociamos de Él para hundirnos en el abismo de egolatría narcisista infernal. Ahí provocamos o generamos un delirio, la evasión de la realidad, una fantasía.

 Esta fantasía consiste en que nos creemos dioses, y como tales, exigimos adoración, servicio, obediencia, postración, satisfacción, atención, etc., queremos convertir a todos en víctimas del agujero de ego, abismo eterno que generamos al echar a Dios de nuestra vida.

 Permanecemos evadidos de la realidad, encerrados en el delirio y queriendo meter a todos en el mismo delirio-agujero-abismo-fantasía, una verdadera negación de la realidad.

 Esto lo hacen artistas, políticos, autoridades religiosas, etc., haciéndoles compartir a sus adoradores, seguidores, etc., su misma histeria, delirio, fantasía y así se van todos al infierno por el abismo de egolatría narcisista infernal prescindiendo de Dios, renegando de Él.

 El orgullo es miedo, es preocupación por sí que se niega, oculta, disimula, la misma persona que teme por sí lo niega y se miente, se dice diosa o reina y exige adoración y servicio.

 La misma mentira que genera la engaña y domina, somete y esclaviza, vive para ese delirio que genera, inventa, provoca.

 Mientras construye su fantasía y se desespera por hacerla ver, crecer, seguir, notar, aceptar, se va consumiendo, deshaciendo, autodestruyendo, arruinando, estropeando, deformando, convirtiendo en demonio, en una perversa e infernal negación de sí.

Capítulo V: ANTE ÉL TODOS CONFIESAN LA VERDAD

 Rengamos de Dios, prescindimos de Él y en su lugar generamos un delirio, una fantasía, colocamos una mentira tenebrosa e infernal que termina dominándonos, sometiéndonos, esclavizándonos.

 Queremos permanecer evadidos en la mentira, delirio, encerrados en esa fantasía, no nos deshacemos de ella, no vemos que es un sepulcro en el que el alma se pudre.

 Esa mentira, autoengaño, abismo, fantasía, es un verdadero ataúd en el que el alma se pudre, corrompe, deforma, estropea, asimila a demonios. Esto ocurre mientras se halla de paso por el mundo

 El problema es que esto es generalizado, son sumamente caprichosas la gran mayoría de las almas, absolutamente delirantes y perversamente infernales.

 Se pudren en vida, se deforman a imagen y semejanza de demonios, se convierten en una abominable desolación infernal mientras que se desesperan por lograr ser adoradas, aceptadas, tomadas en cuenta.

 Hacen cualquier cosa con tal de lograr adoración, ahí se comportan como satanás, recordar lo que dijo al Señor, “Te daré cualquier cosa si me adoras”.

 Considerar que todos confesamos la verdad delante del Señor y aun el inventor y maestro de la mentira terminó confesando su ser y hacer delante del Señor cuando le dijo tal cosa con ardor infernal, buscando desesperadamente esa satisfacción para su inmundo ego.

 Delante del Señor, en Su Divina Presencia vemos lo que somos y hacemos, lo que hay dentro de nosotros, una abominable inmundicia infernal, una pestilencia repugnante.

 Delante de Él y en el silencio sepulcral que precede su llegada, vemos la inmundicia que somos, sale a relucir lo que hay verdaderamente adentro y las intenciones reales que nos mueven, así como lo que estamos dispuestos  hacer para satisfacer la ambición propia.

 Ahí podemos comprobar la inmundicia que somos y lo que merecemos, es decir, como merecemos perdernos, ser condenados.

 Queda expuesto y a la vista lo que cada uno es, se confiesa la verdad, se alumbra el real ser interior. Esto determina que vienen horas oscuras para la humanidad.

Capítulo VI: IMPERA EL INDIVIDUALISMO COLECTIVO EN EL QUE LAS ALMAS SE PUDREN

 Impera el individualismo colectivo, cada uno se hunde en el abismo miserable de su ser desamorado, corrupto y perverso dedicándose a acres adorar, ver, reconocer, aceptar, obedecer, servir.

 Cada uno es esclavo de sí mismo, de su deformidad abominable infernal.

 Nos dedicamos a tratar de satisfacer a un cerdo inmundo infernal que hemos generado adentro, el cual tiene todos los vicios de de los demonios, que es claramente un hijo de satanás, un judas.

 Se cree dios, delira con que es rey, se hace adorar, servir, aceptar, reconocer. Se dedica a vicios sin satisfacerse nunca y es sumamente caprichoso, odioso, perverso, astuto, maldito y despiadado.

 No tiene responsabilidad, es infantil, no tiene consciencia de la realidad, no le importa ni le interesa nada ni nadie, solo quiere ser un maldito zángano caprichoso dedicado a satisfacer vicios y ambiciones, un perverso maldito despiadado, ególatra, orgulloso y desamorado.

 Quiere creerse exento de responsabilidad, así como exento de amar, mientras que exige adoración y servicio.

 Para dar es siempre una negación, es todo ego, exige, demanda, impone, y si no lo obtiene con seducción, engaño o manipulación, lo toma o saca por la fuerza, y así todavía no consigue lo que desea, ambiciona, quiere, lo destruye, lo niega a todos.

 Es una conducta infernal, es un ser infernal.

 Este ser abominable es el mismo espíritu de satanás fermentando en las almas, es el orgullo infernal, un ser bestial, demente, evadido de la realidad, encapsulado en sí mismo, metido en la mentira, encerrado en una fantasía.

 Esta abominación es la que fermenta en la mayoría de las personas que se hallan de paso por el mundo, y lo mas grave es que esta clase de abominaciones se funde fácilmente con demonios.

 Esto significa que son abismos abiertos por los que los demonios pasan del infierno al mundo, pero mas que nada, son títeres o marionetas infernales de las que los demonios se sirven para hacer ellos lo que quieren.


INDIVIDUALISMO COLECTIVO (II):

INDIVIDUALISMO COLECTIVO (III), ALMAS DE GENERACIONES VENIDERAS:

INDIVIDUALISMO COLECTIVO (III Bis):

Capítulo VII: VOLVER A LA REALIDAD: ¡ÉL ES DIOS!

 Del mundo se sale solo muriendo. Al Cielo se entra solo naciendo de nuevo.

 Podemos morir a nosotros mismos, a la vida en rebeldía contra Dios, eligiendo así nacer de nuevo de Él mismo, entrando en una vida de obediencia a Él, a Su Voluntad, y de esta manera comenzar a vivir como en El Cielo acá en la tierra.

 Debemos morir a nosotros mismos, a esta vida inmunda, rebelde, viciosa, corrupta, sin Dios, perversa y miserable.

 Morimos a nosotros mismos buscando la Santa Cruz, la Revelación de Dios, aceptando Su Voluntad, eligiendo la verdura obediencia a Él lograda solo cuando buscamos su Voluntad y la aceptamos entregándonos, colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Podemos morir a nosotros mismos para aceptar lo que es voluntad de otros o de demonios, eso nos hace entrar en el infierno y la verdad es que así estamos, como en el infierno acá en la tierra, pasando por el mundo como si Dios no existiera.

 Hace mucho que hemos muerto a Dios, que renegamos y prescindimos de Él, que pretendemos vivir como si no existiera o como si fuese indiferente el hecho de que exista o no.

 Así es como hemos constituido en nuestra vida un infierno y así es como nos hemos convertido en demonios. De esta manera también hemos convertido el mundo en un infierno.

 Debemos morir a esta vida de muerte, a esta existencia infernal de inmunda egolatría narcisista viciosa, corrupta, abominable. Debemos volver a Dios, dejar de renegar de Él, de lo contrario estaremos encerrados para siempre en esta evasión de la realidad.

 Permanecemos en una evasión de la realidad colectiva, compartimos un delirio colectivo, es la falsa realidad que hemos construido al renegar todos de Dios.

 Debemos volver a Dios, convertirnos, buscar y aceptar Su Voluntad, obedecerlo efectivamente, para poder volver a edificar sobre la roca para entrar en su Reino.

 Hay que entrar en la realidad, dejar de evadirse, cuantas mas personas salgan del delirio propio, mas colaboraremos en volver todos a la realidad, en salir de esta sueño de muerte.

 Ha que tomar consciencia de la realidad, volver a Dios, aceptar la Verdad, Él Es Dios.

 Se viene el aviso, hay que despertar la consciencia volviendo a la realidad, abandonando la irrealidad, la evasión, el autoengaño, la mentira, el sepulcro de la egolatría narcisista infernal.

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL (VII):


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