25 de enero de 2015

DIOS PUEDE HACERNOS MUCHO BIEN, PERO SI COLABORAMOS



DIOS PUEDE HACERNOS MUCHO BIEN, PERO SI COLABORAMOS


 A veces, la maldad de las personas, su corrupción, vicios e inmundicia, hace que no puedan ser liberadas de los demonios que las asedian, vejan, poseen, atormentan, persiguen, que infestan lugares, países, etc.

 A veces es tanta la inmundicia, corrupción, orgullo, vicios que los demonios se encuentran firmemente adheridos, sujetos, de manera que se hace imposible sacarlos.

 No importa los esfuerzos que hagamos, los sacrificios que realicemos, no importan los dolores de la perseverancia, hay almas y grupos de éstas, regiones, lugares, organizaciones, instituciones, etc., que no merecen ser liberados.

 Hagamos lo que hagamos, hay demonios que no pueden ser derrotados, y no porque sean invencibles, sino porque las almas no merecen verse libres de ellos, merecen continuar padeciéndolos, sufriéndolos y tener que estar dándole su vida a esos zánganos espirituales.

 Algo similar sucede con las naciones que deben dar sus riquezas a usureros internacionales que se aprovechan de encontrar en ellas corrupción, inmundicia, traición y maldad.

 Los demonios tienen su organización, jerarquía, así un cabecilla domina a una banda de otros demonios inferiores o mas incapaces.

 El cabecilla, por ejemplo, puede dominar en una región, y por medio de sus demonios súbditos, controlar esa región cual si fuese su reino, pero éste, también se encuentra sometido a otros demonios superiores.

 Es un sistema como el de la edad media, el emperador, los reyes y los señores feudales. Así tejen su estructura de poder y administración en el mundo. Funcionan como las mafias que tienen sus organizaciones y su propia red de poder para vivir de la corrupción, de lo que roban a lo formal.

 A veces podemos hacer penitencia, oración, ayuno, sacrificios, etc., y derrotar a demonios, pero la mayoría de las veces, las almas merecen seguir padeciéndolos porque no colaboran, no se corrigen, entonces, como de Sodoma y Gomorra, El Señor rescata algunas almas que sí se han enmendado poniéndolas a salvo de la influencia infernal, nada mas.

 A veces se puede echar a los demonios superiores y los inferiores quedan dando vueltas para seguir atormentando a las almas porque no merecen ser libres, aunque ahí el tormento es menor porque falta el peso del demonio mas pesado y poderoso, además de su control y supervisión.

 Otras veces se puede vencer y echar a los demonios inferiores y se quedan los superiores y esto da un tiempo mientras reorganizan su poder, su estructura, sus fuerzas para seguir esclavizando y atormentando a las almas.

 Lo que suceda depende siempre de lo que hagamos, de lo que colaboremos con Dios, Dios puede hacernos verdaderamente libres, pero, si no colaboramos, vamos a continuar padeciendo a los demonios y sus ambiciones, vicios, caprichos, etc.


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