31 de mayo de 2014

La verdad sobre satanás y los suyos (VII)



La verdad sobre satanás y los suyos (VII)


La verdad sobre satanás y los suyos (I):

La verdad sobre satanás y los suyos (II):

La verdad sobre satanás y los suyos (III):

La verdad sobre satanás y los suyos (IV):

La verdad sobre satanás y los suyos (V):

La verdad sobre satanás y los suyos (VI):

Capítulo I: INFLUENCIA DE satanás EN LA HISTORIA

 El adversario, satanás, es un cerdito orgulloso que esta celoso de sí, por ello es que se desespera por ser adorado y, habiéndose perdido, no se dedica a otra cosa mas que a eso.

 Con su comportamiento demuestra que es como un nene caprichoso que no ha podido dominar, controlar, someter, doblegar a sus padres, busca venganza, revancha.

 Esta venganza puede consistir en conseguir por sí mismo lo que quiere, en vomitar odio o en hacer que nadie lo ame. Acá es donde busca, persigue y seduce a la humanidad queriéndola sumar a su rebeldía y venganza contra Dios.

 Considerar la importancia de no dejarse seducir, tentar, engañar por el adversario, comprender la necesidad de discernir la Voluntad Divina y de hacer un esfuerzo real por obedecer a Dios.

 Es un maldito tramposo, un embustero y dispone de gran poder sobre la faz de la tierra en estos tiempos en los que se ha abandonado el verdadero culto a Dios, por ello es que o debemos perder el tiempo entregándonos al orgullo, valiéndonos por cuenta propia, dedicándonos a satisfacer la voluntad propia, la ambición, porque ahí somos llevados de las narices por satanás.

 Las almas se exponen a perderse eternamente porque quieren conducirse por sí mismas no considerando que hay una parte de la Creación que no conocen ni comprenden, la espiritual, que encima, es de la que depende todo.

 Es satanás que esta en guerra contra Dios y quiere oponerle a todas las almas busca imponer a las almas que odien a Dios rebelándose contra Él directa o indirectamente.

 Directamente cuando obtiene que lo odien en forma abierta, consciente y decidida, y es indirecta cuando consigue que las almas solo se preocupen por sí mismas, su orgullo y practiquen la egolatría narcisista, miedosa, cobarde.

Capítulo II: ORGULLOSA DE PRESCINDIR DE DIOS

 Somos hijos, somos como niños para Dios, pero también debemos madurar, evolucionar, progresar espiritualmente, porque, de no hacerlo, involucionamos, nos hundimos, abismamos en nosotros mismos ahogándonos en la abominable desolación que provocamos.

 Dios Es Bueno, pero no es tonto, quiere Nuestro Verdadero Bien actual y Eterno, por ello nos conduce al crecimiento, la maduración y el progreso espiritual, para que salvamos del abismo de egoísmo, orgullo, amor propio, miedo y preocupación inútil por nosotros mismos.

 Somos egoístas y deseamos continuar siéndolo, eso es lo mas grave, queremos ser inmaduros, no crecer, no evolucionar, no progresar, y ahí es donde el adversario puede intervenir.

 Puede meterse en esos caprichos, rebeldías, ambiciones, en ese negare a prestar atención  a obedecer. Lógicamente, lo hace incitando a la rebeldía, diciendo a las almas que tienen razón, que no solo pueden, sino que deben continuar con sus caprichos, ambiciones, perversiones, rebeldías.

 Lo que busca es fomentar y fortalecer el orgullo, que las lamas generen amor propio. Quiere endurecerlas en la rebeldía contra Dios.

 Les dice lo que desean escuchar, las aparta totalmente de Dios y de la realidad hundiéndolas en tinieblas mientras les hace creer que son diosas, reinas y que cuanto se les antoja esta bien o debe ser satisfecho.

 Manipulándolas sutilmente las arrastra a construir una vida sin Dios y en contra de Él que acaba por ser en contra de la humanidad misma, sin embargo, esto no lo ven, no lo entienden y no lo creen si se lo dicen.

 Es una civilización orgullosa, o sea, ciega, engañada, que esta satisfecha solo de prescindir de Dios, de renegar de Él, de provocarse tontamente la autodestrucción.

 Dispone de las almas como de títeres o marionetas haciéndoles hacer o no hacer peor que si estuviesen poseídos los cuerpos y las almas oprimidas. Esto sucede porque se han fundido al adversario y las usa como lo que son, cosa de su propiedad.

 Esto lo consiguió porque la humanidad se lo quiso conceder, porque deseó ser rebelde contra Dios, orgullosa, viciosa, corrupta, desamorada, porque no ha combatido ni rechazado al adversario.

Capítulo III: SE APROPIA DE LA VIDA Y ARRASTRA AL INFIERNO

 Somos egoístas, caprichosos, desamorados, solo pensamos en satisfacernos, conformarnos, saciarnos, por ello es que tratamos de dominar, controlar y someter a Dios, deseamos ponerlo al servicio de nuestras ambiciones, delirios y abismales deseos insaciables.

 Si no podemos controlar, dominar, someter y poner a Dios a disposición nuestra, lo rechazamos, despreciamos y lo reemplazamos, a ese punto hemos llegado, la humanidad es semejante a satanás.

 Lo reemplazamos por un dios que inventamos, al que supuestamente sí sometemos, dominamos y obligamos a conformarnos, saciarnos, satisfacernos, obedecernos.

 Supuestamente lo controlamos porque la realidad es que ahí es donde satanás se transfigura en ángel de luz fingiendo conformar a la humanidad, y es ahí donde la domina, controla y somete.

 Ahí es donde él logra la satisfacción de sus ambiciones, perversiones, caprichos, etc., recordar que es astuto y que su inteligencia la pone al servicio de su maldad convirtiéndose en un vengativo desesperado por arruinar, destruir, corromper, etc.

 No queremos ni siquiera considerar la gravedad de ser rebeldes y caprichosos respecto de Dios, de ser ingratos orgullosos desamorados que solo se preocupan por sí mismos.

 Comprender que al ser rebeldes, caprichosos, inmaduros, egoístas, estamos exponiéndonos al adversario, entregándonos a satanás y corriendo a la perdición eterna de la que no se vuelve, de la que no hay retorno posible si no aceptamos y no recibimos al Salvador.

 Busca el adversario los caprichosa, ambiciones, deseos, rebeldías, y si no las encuentra las inventa, inspira, propicia, porque así nos rebela contra Dios y mientras que creemos que nos dedicamos a nosotros mismos, en realidad estamos admitiendo la rebeldía infernal, el espíritu de satanás con las consecuencias que esto acarrea.

 Acarra que recibimos a satanás mismo y le permitimos que disponga de nosotros, que influencie en nuestra vida al punto de determinarla. Considerar que el cerdo es astuto y sabe con qué tentar, educir y atraer a cada uno.

 Comprender la necesidad de discernir la Voluntad de Dios y de renunciar a la propia que es manipulada por el adversario par arrastrarnos a una real rebeldía contra Dios, en la cual se apropia de nuestra vida y nos arrastra al infierno.


Capítulo IV: DESPUÉS DE FRUSTRACIONES SE ABLANDARÁN

 Ofrece satanás a las almas la excusa perfecta en estos tiempos para prescindir de Dios, les da motivos o excusas para que continúen preocupándose por sí mismas, para que sigan enterrándose en su abismo de orgullo y egolatría narcisista infernal.

 Les provoca miedo, les infunde angustia, las arrastra a la desesperación volviéndolas histéricas, de manera que siempre encuentran una excusa para olvidarse de Dios y obsesionarse consigo mismas.

 Lo que hace es fomentar el crecimiento del orgullo-yo-amor propio, porque así logra incrementar su presencia en el alma y obtiene que retroceda la Presencia del Señor. Es en los corazones que se libra un combate espiritual decisivo, es en la vida personal donde están las batallas por la salvación o perdición y donde se decide la suerte, rumbo y destino de la humanidad.

 Cada persona, cada corazón es un campo de batalla donde Dios y satanás se enfrentan, donde cada alma es responsable por la victoria de uno y la derrota del otro.

 El alma decide quien gana y quien pierde, a quien elige y a quien rechaza, pero que considere que las apariencias engañan, cuando piense ligeramente que elige a uno puede estar eligiendo al otro.

 Esto señala la responsabilidad individual, el deber de toda alma de discernir la Verdad, de buscar la Voluntad Divina y de Obedecer realmente a Dios, tanto por su bien, como por el bien de toda la humanidad.

 Que consideren las almas que la elección actual determina a qué linaje se pertenece y también el destino eterno, no es algo que pueda decidirse a ligera, incluso se debe tener en cuenta que no elegir clara y decididamente a Dios es quedarse con satanás.

 Siempre esta maniobrando, moviéndose, tendiendo trampas, engañando, realizando puestas en escena para arrastrar a las almas a la perdición. Éstas no lo entienden, no lo ven ni lo comprenden, y lo que es peor, tampoco les interesa llegar a entenderlo, se dejan engañar y se oponen al Salvador.

 Dios intenta salvar a las almas, pero no las obligas, Él puede, ellas no quieren, entonces, no las atormenta, no les insiste, no les exige, les da oportunidades, luego deja libre porque si continuara insistiendo, las almas continuarían oponiéndose y con mas capricho, volviéndose mas demoníacas.

 Cuando las almas eligen cerrare, encerrarse, ocultarse, negarse, abismarse, las deja para otra oportunidad luego de que se hallan ablandado a golpes de frustraciones y desencantos.

Capítulo V: CONTEXTO DE LA HISTORIA (VIII): DEFIENDEN AL QUE LOS VA A DEVORAR

 No aceptó a Dios el adversario, no renunció a su ambición, capricho, deseo, no aprendió, no creció, entonces, sigue trabado en su obsesivo tratar de concretar su capricho y saciar su ambición.

 Esto se ve reflejado en que pelea día a día y alma por alma parra arrancársela a Dios e imponerle que lo adore a él, ahí es donde dice chorreando inmundicia de su boca, ‘¡Ésta alma es mía!’, mientra se excita con su victoria burlándose maliciosamente de Dios.

 Comprender la gravedad de nuestros caprichos, las consecuencias de no prestarle atención a Dios, le estamos dando la razón al adversario, le permitimos que se meta en nuestra vida y disponga de ella solo para que se cobre su venganza y para que se burle de Dios.

 Desde el principio quiso ser adorado el adversario, desde que se adoró a él mismo volviéndose vanidoso, se convenció de que le correspondía y como Dios no se lo concedió, se dedicó a conseguirlo convirtiéndose en lo que es, el primer perdido.

 Conseguir arrancarle almas a Dios es para el adversario una victoria excitante, delira de orgullo y se revuelca en su soberbia cuando lo obtiene, luego se la restriega en la cara a Dios mostrándole como la ha convertido en corrupta que chorrea inmundicia, se la presenta como a una postitula ultrajada, drogada y prácticamente reducida a la esclavitud.

 Desgraciadamente esta imagen no solo es de un alma, sino de la humanidad misma de estos tiempos llena de orgullo, amor propio, chorreando inmundicias, sumergida en vicios, convertida en rebelde a la Voluntad de Dios.

 La toma en sus garras mientras la hipnotiza, encanta y seduce, la acaricia como a la víctima que va a devorar arrancándole la cabeza mientras se halla viva y delirando en su lujuriosa soberbia se dispone a destrozarla.

 La humanidad permanece ajena a estas cuestiones, es ignorante de la realidad, completamente ciega de su peligro real, se comporta como en el tiempo de Noé en el que se dedicaban a cultivar vicios y corromperse.

 Considerar siquiera por un instante la necesidad de Dios, de salvación, de prestarle atención y obedecerlo, de abrir los ojos a la realidad y de dejar de ser caprichosos orgullosos que defienden al que los va a devorar.

REALIDADES ESPIRITUALES DE HOY:

BATALLAS ESPIRITUALES EN LA HISTORIA:

CONTEXTO DE LA HISTORIA (I):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (II):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (III):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (IV):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (V):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (VI):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (VII):

Capítulo VI: DIVISIÓN EN LA HUMANIDAD

 Esta desesperado por ganar el adversario, y también hay almas en el mundo que son como él, no comprenden que ganar es perder y perder es ganar.

 Ganar es imponer la propia voluntad caprichosa, ambiciosa, es condenarse a tratar de saciarse-conformarse siempre sin hallar consuelo alguno que baste ni satisfacción posible.

 Esto se debe a que, cuando nos procuramos satisfacción en ambiciones, vicios corrupciones, despreciamos a Dios y buscamos instintivamente reemplazarlo, pero no hay nada ni nadie capaz de eso condenándonos por ello a buscar lo que es imposible de conseguir y vagando en tinieblas por ello.

 Que en el mundo hay almas que entran en esa locura autodestructiva es grave, pero que lo mismo suceda en las religiones es mucho mas grave aun, y esto es lo que ha provocado la abominable desolación, o sea, que satanás se haya instalado en el templo haciéndose adorar, servir, obedecer.

 Las almas consciente o inconscientemente están de común acuerdo con satanás, lo que provoca la ausencia de Dios, el reinado de las tinieblas, un abismo a punto de devorar y consumir a la humanidad enterrándola en tinieblas luego de haberlas corrompido, destrozado y transformado reduciéndolas a excremento de demonios.

 Las almas que deseen ser libres de las tinieblas y de la perdición eterna tienen que hacer un esfuerzo real por buscar a Dios, por salir de sí mismas y obedecer al Señor creyendo verdaderamente Él.

 Quienes no lo hagan, definitivamente se precipitarán en su abismo-sepulcro de orgullo quedando encerradas en sus delirios, presos de sus caprichos y puestos al servicio de satanás.

 Así es como los dos linajes se irán conformando, concretando, consolidando, y en éstos, irá creciendo la presencia de quién han elegido, unos a Dios, y otros a satanás que dice ser dios.

 No se puede salvar a las almas por la fuerza, por ello es que las que desean perderse, quedar postradas en tinieblas y a merced de satanás, pueden hacerlo, lo que no podemos hacer es obligarlas a salir del infierno que desean construir.

 Tampoco podemos impedir que construyan su reino maldito, pero sí podemos y debemos impedir que nos sometan a éste si es que verdaderamente queremos ser hijos de Dios, si realmente deseamos esa libertad propia de los hijos de Dios.

 Esto significa que, el alma que quiera ser libre, será libre buscando a Dios, confiando en El Señor y siguiéndolo en El Camino de la Revelación de Su Voluntad, porque ahí es donde el alma es verdaderamente fiel, donde ama a Dios y donde lo recibe teniéndolo como corresponde.

 Las almas que no amen a Dios en verdad, continuarán encerradas en la mentira de satanás y quedarán hundidas en la creación del adversario, humanista, terrena, satanista, corrupta y condenada a la autodestrucción.

 Así se cumple el Juicio de Dios y así se cumple lo que dio El Señor, que no ha venido a traer la paz sino la Espada (Del Espíritu-Verdad, por supuesto), y que no vino a traer unión sino división (En el sentido de separar a las almas con Dios y sin Dios, derecha e izquierda).


Capítulo VII: LO NATURAL ES OBEDECERLO

 Encerrado en sus delirios y convencido de su grandeza, satanás se olvidó de Dios perdiendo totalmente el rumbo, extraviándose en tinieblas y convirtiéndose en el primer perdido.

 Se convenció también que debía ser adorado, pues lo suponía consecuencia de su supuesto ser admirable, grande y como Dios o aun mas que Él. No advirtió que se convirtió en un delirante de soberbia que perdió el contacto con la realidad.

 Como ambicionó ser adorado, se enfureció cuando Dios le Reveló que no lo sería, ahí se sintió despreciado en su orgullo, no quiso entender que en ese instante podía ser liberado de su delirio, capricho, fantasía, alienación.

 Ahí decidió cobrarse venganza, quiso hacer que la humanidad odiara a Dios, lo aborreciera, despreciara, y consecuencia de esto es la historia que conocemos desde el principio.

 Comprender donde es que entramos cuando no amamos a Dios, somos indiferentes hacia Él, nos preocupamos por nosotros mismos y nos desesperamos por ser adorados en el mundo, es decir, entramos en el reino de las tinieblas, pasamos a estar bajo la influencia del adversario.

 Tenemos que discernir realmente como orientamos nuestra vida, las decisiones que adoptamos, porque si nos dedicamos a hacernos amar, adorar, o a conseguir lo que queremos sea como sea, quedamos bajo la influencia del adversario y nos abismamos en tinieblas condenándonos a la perdición eterna.

 A todos ofrece el adversario la venganza contra Dios, a todos tienta, seduce, encanta y quiere manipular, también a todos engaña, por ello es que necesitamos dirigirnos a Dios y discernir Su Voluntad, para poder ser guiados por Él en medio de las tinieblas y la confusión hacia la Vida Eterna, es mas, para eso Vino El Señor.

 A todos les hace querer una cosa para decepcionarlos y arruinarlos, o para tentarlos y colocarlos bajo su influencia, es decir, para que generen un espíritu ambicioso que es como el suyo donde se funde y donde puede reinar y manipular disponiendo de las almas.

 Mientras las almas continúen siendo rebeldes a la Voluntad Divina, satanás va a continuar estando presente, reinando y desafiando a Dios por medio de las mismas almas que Él quiere Salvar.

 La pelea contra Dios es del adversario, nosotros somos hijos de Dios y lo natural es obedecerlo.

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