18 de enero de 2014

Lección Nº 769, TODAVÍA ENCERRADOS EN SÍ



Lección Nº 769, TODAVÍA ENCERRADOS EN SÍ

 Lo que determina que un alma ame a Dios en verdad, es el discernimiento de Su Voluntad y el esfuerzo por seguirla, obedecerla, y al final, llegar a colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en su vida.

 Podemos engañarnos a nosotros mismos, a otros, pero no y nunca a Dios, entonces, el alma que no ha aceptado la voluntad de Dios, no tiene a Dios por mas que hable de Él todo el tiempo.

 La fe de todas las almas es probada en estos tiempos y al final, solo tendrá a Dios aquella que se esfuerce, que verdaderamente persevere y demuestre que quiere realmente tener a Dios.

 La prueba consiste en superar los propios límites, vencer el autoengaño, romper el manto de neblinas siguiendo a Dios por el camino que Él quiera llevar.

 Por soberbia, orgullo, amor propio, queremos aplastar, humillar  someter a otros, tanto mas cuando vemos sus defectos e imperfecciones, pero la verdad es que debemos vencer ese amor propio, orgullo y amar a quienes vemos defectuosos o consideramos inferiores.

 El orgullo, ese amor propio querido, cultivado, buscado, impide que amemos a otros nos encierra en nosotros mismos aislándonos, dedicándonos a adorarnos y a hacernos adorar.

 Encerados en nosotros mismos y dedicados a cultivar el orgullo, no amamos ni queremos, entonces, solo continuamos generando mas orgullo y amor propio, no viendo que es de esta manera como nos enterramos-hundimos-ahogamos en nosotros y nos confinamos al abismo de la ausencia de Dios en el que queremos yacer.

 Por otro lado, por amor mismo al prójimo, no debemos dejar de corregirlo, de decir y obrar la verdad amonestándolo e invitándolo a que se corrija, a que salga de sus errores, defecto, vicios, etc., incluso si nos odian por ello.

 Tampoco hay que insistir si se trata de ciegos fanáticas a los que solo les interesa esgrimir su idea contra Dios y todos, solo ven lo que quieren y jamás vana escuchar, entonces, ni siquiera merecen tampoco llegar a ver.

 Considerar que muchas veces decimos obrar por Dios, pero la realidad es que lo hacemos movidos por un deseo de reconocimiento y aceptación, porque no aceptamos que no nos amen, no nos adoren y no nos reconozcan.

 Considerar que en lo que cosechamos, podemos entender lo que hemos sembrado y lo que realmente estamos haciendo, nos falta humildad para verlo, entenderlo y aceptarlo, y no hacemos el esfuerzo necesario por elegir la verdad, entonces, continuamos encerrados en el abismo de la propia desolación y desamor.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¿Qué hacer durante la cuarentena?, Proceso de purificación del alma y del cuerpo 12º Día de la cuarentena

¿Qué hacer durante la cuarentena?,   Proceso de purificación del alma y del cuerpo 12º Día de la cuarentena:   Cons...