3 de enero de 2014

Lección Nº 693, EL SACRIFICIO DE VERDADERO AMOR A DIOS



Lección Nº 693, EL SACRIFICIO DE VERDADERO AMOR A DIOS

 La propia voluntad es un sepulcro, nosotros queremos creer que es un palacio, un castillo o una fortaleza, pero la realidad es que se trata de un cerco que funciona en el alma como una piedra de molino en el cuello.

 La voluntad propia decimos, creemos y suponemos que es algo bueno, pero es una serpiente que crece en derredor nuestro ahogándonos, sofocándonos, cercándonos y que terminará por aniquilarnos.

 Creemos que la voluntad propia es propia, pero no es verdad, surge del vacío, procede de la desolación, de la parte oscura, de esa podredumbre interior donde nos negamos y oponemos a Dios.

 Es expresión, revelación o manifestación del adversario que en esa oscuridad-tinieblas puede hacerse oír sentir, o simplemente puede determinarla con manipulaciones, miedos, vicios, etc.

 La voluntad propia es la cadena con la que satanás sujeta a las almas, el lazo con el que las retiene, el sistema de varillas con el que las manipula poniéndolas a su disposición incluso cuando las almas creen que aman a Dios.

 La voluntad propia es una caprichosa, es autodefensa y expresión del miedo, es la parte instintiva, baja, de la persona, es la ausencia de Dios y su negación, es el signo de estar preocupados por nosotros mismos.

 Esa propia voluntad puede parecer interesada por Dios, dedicada a Él, pero la verdad es que lo único que busca es dominarnos, controlarnos, someternos, disponer de nosotros.

 Esto se debe a que, si bien esta en nosotros, no es nuestra, es una imposición o manipulación astuta del adversario, entonces, si la llevamos a término, si la concretamos, es el lazo que el adversario nos echó encima para retenernos apartándonos de Dios, oponiéndonos a Él.

 Hasta en la buena voluntad debemos prestar atención a Dios y discernir Su Voluntad, porque la voluntad propia finge amor a Dios e interés por Él, pero en realidad es la expresión del orgullo-vacío-abismo que trata de obtener adoración, aceptación, reconocimiento, que en vez de seguir a Dios, lo persigue queriéndolo tener como adorador, esclavo, etc.

 La voluntad propia debe morir, ser sacrificada, fulminada, tenemos que ser liberados de su tiranía caprichosa e hipócrita que hasta llega a fingir interés por Dios cuando en realidad es el mismo interés por sí mismo buscando adoración y queriendo vencer a Dios.

 Somos liberados de la voluntad propia cuando buscamos y aceptamos la voluntad de Dios, ahí Su Voluntad fulmina nuestra voluntad, limpiándonos, liberándonos, purificándonos, salvándonos de perecer víctimas de nosotros mismos, de esas ambiciones y caprichos donde buscamos saciar el deseo de adoración que surge en el alma cuando no tenemos a Dios.

 Buscamos ser adorados por Dios mientras que fingimos amar a Dios, y eso demuestra que estamos vacíos de Dios, que no lo amamos y que nos rendimos culto, adoramos y amamos a nosotros mismos mas que a Él.

 Es hora de hacer un sacrificio de verdadero amor a Dios, llegar a realizar una real renuncia a nosotros mismos para poder amar a Dios en vedad, para entrar en Su Reino. Tal sacrificio es el sacrificio de la propia voluntad ofrecida a Dios para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida y en el mundo.

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