25 de noviembre de 2013

UN NUEVO PRINCIPIO



UN NUEVO PRINCIPIO

(Diez reflexiones)

Capítulo I: ATROFIADOS ESPIRITUALMENTE

 Las decisiones propias, no siempre son tan propias, si bien en apariencia las adoptamos nosotros, generalmente la verdad es que las ejecutamos, pero son muchas las cosas que influencian en la decisión.

 Como sucede en el poder legislativo, supuestamente es el pueblo soberano expresándose por medio de mandatarios elegidos ad hoc, pero la realidad es que esos supuestos representantes no toman en cuenta a quienes los eligieron para representarlos.

 Son farsantes que se venden por dinero como prostitutas al mejor postor, traicionan a sus mandantes, quienes los eligieron y enviaron a representarlos, deciden por si mismos y para su ambiciosa, corrupta e inmunda conveniencia.

 En el interior de las almas ocurre lo mismo, son otros los que influyen en la toma de decisiones no siempre mirando el verdadero bien del alma misma, aunque digan que sí.

 Estamos condicionados por miedos, preocupaciones, debilidades, ambiciones, etc., es decir, en general, por vicios y defectos, pero por sobre todo impera y domina, determina y decide el miedo, la preocupación por sí.

 Por el mismo miedo que nos domina, somete y posee, queremos creer que elegimos por nosotros, que decidimos lo que hacemos, negándonos de esta manera a ver que somos horrendamente esclavos.

 Nos domina-somete el miedo, la preocupación por sí impera, los vicios reinan, realmente el alma se ha reducido a un inmundo y repulsivo reinado de satanás, a una servidumbre infernal en la que o hace ora cosa mas que continuar siendo viciosa, corrupta y desamorada.

 Queremos creer que obramos bien, que vamos por buen camino, no queremos ni escuchar que estamos equivocados, nos drogamos con soberbia porque nos esforzamos por creer la mentira que deseamos hacer creer a otros.

 Queremos creer la fantasía en la que estamos atrapados, evadidos de la realidad, tratamos de creer y hacer creer que somos libres, que tenemos autodeterminación y que no hay nada ni nadie que nos domine o limite.

 Es una obsesión miedosa, nos atormenta el pasado, nos persigue y golpea queriéndonos atrapar como las olas del mar, y la verdad es que es solo miedo, debilidad, preocupación por sí mismo, un mar de dudas donde creemos que todo lo que hacemos es malo, y es así que nos revolcamos enredados odiándonos  a nosotros mismos y quedamos totalmente atrofiados sin comprender la realidad.

Leer:


Capítulo II: SE DEVELAN ALGUNOS MISTERIOS

 Queremos creer y hacer creer la fantasía de que somos libres, pero la verdad es que no lo creemos, el mismo miedo y la debilidad nos llaman a la realidad, entonces nos domina, somete y aplasta el pánico, nos ahoga la preocupación, para terminar hechos una furia.

 Envueltos en llamas furiosas nos autodestruimos, odiamos, aborrecemos, renegamos, peleamos contra todos, pero por sobretodo, nos odiamos a nosotros mismos, nos aborrecemos y despreciamos porque nos vemos despreciables, limitados y cobardes.

 No queremos aceptar esa realidad, nos escupimos, maldecimos y odiamos, estallamos de furia y nos alzamos llenos de orgullo evadiéndonos en una realidad que solo nosotros vemos, construyendo una fantasía abominable que queremos creer y hacer creer que es la realidad.

 Ahí alzamos una imagen-apariencia, es ahí que elevamos, construimos, edificamos la estatua-imagen del Cáp. 13 del Apocalipsis, una montaña de orgullo que se nutre de amor propio, una máscara para encubrir la debilidad, para evadirse del miedo y disimular la inmundicia de la descomposición del alma vacía de un verdadero amor a Dios, y por ello, carente de Él.

 El miedo nos domina, somete, atormenta, por ello es que queremos defendernos, huimos, nos escondemos, construimos una realidad en defensa contra aquello que nos preocupa, levantamos paredes, barricadas.

 Eso sirve por un tiempo, lo que nos asusta o hace temer queda del otro lado, no lo vemos, esta a raya, pero de repente las defensas son desbordadas y los fantasmas aparecen, los espectros rodean al alma y ésta se ve sumida en una angustiante preocupación que la corroe, socava y hunde en el abismo.

 Carcomida por dudas, temiendo equivocarse, se traba, atrofia y cuestiona toda decisión que adopta, entonces es como si quisiera caminar ‘metiéndose palos en la rueda’, pero ella misma.

 A esto se refería El Señor con lo que dijo que los buitres rondan al cadáver, a la carne muerta al hablar sobre el fin de los tiempos y su Segunda Venida.

Capítulo III: FINGIMOS QUE LO SOMOS Y QUEREMOS CREERLO

 Sea cual fuere la decisión que adoptamos, nos ronda el adversario para hacernos dudar, queriendo que nos retractemos, buscando imponernos un arrepentimiento, por ello es que siembra dudas, cuestiona y critica.

 También llega hasta a golpear, atacar y provocar problemas o dificultades para hacer que surja en el alma miedo, remordimiento, arrepentimiento falso producto del miedo mismo, queriéndonos doblegar y buscando imponernos su voluntad en el lugar de la nuestra.

 Otras veces aprovecha una situación, una dificultad, un problema, y ahí ataca, cuestiona, critica, buscando generar miedo, culpa, arrepentimiento, queriéndonos imponer que reneguemos de decisiones tomadas.

 La verdad es que no le importa lo que hacemos o dejamos de hacer, es un maldito perverso desespero por acusarnos, criticarnos, por generar culpa sea de la manera que sea, porque al haber miedo y culpa, él puede entrar y alojarse, colgarse y succionarnos la vida, vivir como sanguijuela de nuestra vida.

 El interés de satanás, por supuesto que es él mismo, no le interesa mas nada de nada, ni de nadie, por ello es que permanentemente esta buscando la manera de penetrar en el alma, de meterse en nuestra vida y de influenciar en nuestras decisiones.

 Para ser libres verdaderamente, debemos echarlo, pisotearlo, humillarlo, y esto solo lo hacemos cuando elegimos a Dios, cuando buscamos Su Voluntad y lo obedecemos con sacrificio y perseverancia colaborando para Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Buscando a Dios, discerniendo Su Voluntad y estando dispuestos a seguirlo-obedecerlo, llegamos a ser libres porque Dios quiere que lo seamos por un lado, y por el otro porque limpia-purifica el alma, de manera que no tiene satanás de donde aferrarse, colgarse, no tiene donde morder y ejercer poder para manipular.

 Sin Dios es imposible llegar a ser libres, solo fingimos que lo somos y tratamos de creer que lo somos por el miedo mismo dominados que nos lleva querer vivir en esa fantasía para defender el orgullo.

Capítulo IV: DIOS NO ENVÍA AL SEÑOR PARA SERVIRNOS A NUESTRA MANERA

 Dios no puede crear un mundo a nuestro gusto y medida, ni Envía al Señor para que reinemos, nos impongamos, prevalezcamos, para que aplastemos a otros obligándolos a obedecernos, servirnos y hacer que estén a disposición nuestra o de nuestras ambiciones, necesidades, gustos, comodidades.

 El problema es que esta verdad tan simple y evidente, lógica y coherente, no la entienden las almas ya desde el antiguo testamento, de manera que se van sucediendo las generaciones, como los pueblos de Dios, quedando todos tendidos en el desierto sin llegar ninguno a entrar verdaderamente en El Reino de Dios.

 No solo siempre es lícito aprender la experiencia ajena, sino debido, porque la experiencia propia llega tarde y cuesta cara, entonces, viendo los errores de otros, no debemos volverlos a cometer.

 Si El Reino de Dios se conquista como dijo El Señor, consideremos también lo que dijo zum tsu en “El arte de la guerra”, un ejército victorioso gana la batalla primero y la libra después, en cambio, un ejército derrotado libra la batalla primero y la trata de ganar después.

 Esto significa que, debemos considerar bien lo que hacemos, porque podemos estar perdiendo un tiempo irrecuperable en el que deberíamos estar esforzándonos por entrar en El Reino de Dios, liberando el combate espiritual necesario para conquistarlo, para llegar a ser verdaderamente libres.

 Día a día debemos vencer, humillar, aplastar, someter a satanás y a todos los enemigos espirituales si queremos llegar a ser verdaderamente libres, cosa que, por supuesto no vamos a hacer con fantasías como las que venenosamente se esparcen en cine, televisión e internet.

 Vencemos al adversario y los suyos humillándolos y cerrándoles el paso para que no puedan ni quieran volver a meterse en nuestra vida cuando elegimos a Dios, cuando optamos por amarlo a Él, ahí ya los enemigos espirituales tienen poco o nada que hacer.

 El interés de satanás y los suyos es imponernos que no amemos a Dios, sea como sea, entonces, los vencemos, humillamos, aplastamos y echamos de la propia vida y del mundo, amando a Dios, eligiéndolo, obedeciéndolo, optando por confiar en Él, por creer en Su Amor.

 Considerar que, no podemos vencer a Dios, ni nos conviene creer que lo obtenemos porque entramos en una fantasía y caemos en el autoengaño en el que nos pederemos para siempre.

 Debemos hacer un esfuerzo por creer en Dios, por confiar en Su Amor y así vencer a los enemigos que nos rondan, atormentan y persiguen queriéndonos hacer dudar de Él, porque la verdad es que, si dudamos del amor de Dios, nos echan un manto negro de olvido, de oscuras y densas tinieblas encima arrastrándonos secuestrados al abismo donde nos comen crudos y destrozan.

Leer:

EL COMBATE ESPIRITUAL HOY:


ENEMIGOS ESPIRITUALES DE HOY:

LOS ENEMIGOS ESPIRITUALES:

PENTAGRAMA DE COMBATE ESPIRITUAL:


EL COMBATE ESPIRITUAL, ¿En qué consiste hoy?:

CLASES DE DEMONIOS:

ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL COMBATE ESPIRITUAL:


Capítulo V: ¿CÓMO ENTRAREMOS EN LOS MISTERIOS DEL REINO DE LOS CIELOS?

 Jesús, El Señor, no viene a darnos la razón, a aplastar a otros y a ponerlos a nuestra disposición, pretender tal cosa sería como decir que Dios quiere que seamos inmaduros, caprichosos, tercos, desamorados, etc., o sea, que Él colabora en la ruina espiritual que nos provocamos, queremos, buscamos, construimos.

 Dios Es Nuestro Creador, nos Ama, pero no nos adula, y justamente, porque nos Ama, no nos va a mentir, engañar, ni va a colaborar en la autodestrucción espiritual que nos estamos provocando.

 El pueblo que fue el elegido del antiguo testamento prefirió renegar de Dios y elegir su orgullo, dedicarse a sus ambiciones y entregarse a sus vicios desamorados, de manera que aun hoy continúa empeñado en conquistar el mundo y someter a las naciones.

 El pueblo que fue el elegido en el nuevo testamento, no siguió un camino diferente, aun hoy se encuentra empeñado en conquistar el mundo, dedicado a hacerse adorar, hablando de Dios, pero ni buscándolo, ni adorándolo, ni obedeciéndolo.

 El Señor Viene-Vuelve para vencer a los enemigos espirituales, para derrotar el orgullo, purgar vicios, devolvernos a la comunión con El Padre, para sacarnos del abismo de egolatría desamorada en el que nos hundimos-perdemos dedicándonos incesablemente a satisfacernos sin ver que así es como nos corrompemos.

 El Señor Viene-Vuelve para Fortalecernos y ayudarnos a Perseverar, no para hacernos fuertes para aplastar a otros, porque a los enemigos que hay que derrotar son espirituales.

 Podemos vencer a muchos, pero perder absolutamente la batalla espiritual, quedando postrados, siendo esclavos y encontrándonos por ello irremediablemente perdidos.

 Venciendo, sometiendo y dominando a otros, prevaleciendo sobre todos, podemos quedar derrotados, vencidos, humillados, destruidos espiritualmente, y luego, llenos de orgullo y amor propio, vanagloriarnos de lo que nos debería dar vergüenza.

 El problema es que estamos completamente ciegos, no conocemos la Verdad, y desconocemos también las realidades espirituales en las que nos hallamos inmersos.

 Nos conviene ser derrotados, vencidos y humillados en la voluntad propia, porque así es como nos liberamos del orgullo, de las ambiciones, y de esta manera, de las manipulaciones e imposiciones del adversario.

 Tenemos que aprender a renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad, solo así maduraremos, seremos libres y entraremos en los Misterios del Reino de los Cielos.

Capítulo VI: SENTIMIENTOS-PENSAMIENTOS, RELACIONES, POTENCIAS

A) Cuatro pensamientos-sentimientos hay en nosotros: el de Dios, el del adversario, y dos propios, uno real y otro falso o aparente:

1.- Dios Piensa y Siente Revelando Su Ser, expresándose, a simple vista lo tenemos aunque no lo entendemos ni comprendemos, por ello es que es necesario orar, buscarlo, hacer un esfuerzo por recibirlo.

 Esto sería como decir que el sol brilla, pero si continuamos encerrados-enterrados en el abismo propio, no lo vamos a ver, debemos salir de debajo de la tierra y hacer un esfuerzo por buscarlo y recibirlo.

2.- El adversario, satanás, también piensa y siente expresando su ser, envolviendo, engañando, atando, queriéndose imponer, no es necesario buscarlo, él busca desesperado por ser aceptado a todas las almas persiguiéndolas mientras se comporta mas pesado que una mosca.

3.- El pensamiento y sentimiento propio real es aquel que expresa-revela lo que somos en el fondo, en realidad, en esencia, y a veces somos inconscientes de éste, porque nos desconocemos, no sabemos lo que somos en realidad.

4.- El pensamiento y sentimiento propio falso es aquel que expresa-revela lo que decimos y creemos ser, lo que queremos ser, pero lo que no somos en realidad, entonces, se manifiesta generalmente en la hipocresía, el orgullo, la presunción, vanidades, etc., cosas propias del autoengaño.


B) Dichos pensamientos-sentimientos, pueden relacionarse con la consciencia, inconsciencia, supraconsciencia y subconsciencia, de esta manera:


Pensamiento-
Sentimiento
1
Supraconsciencia
Dios
2
Subconsciencia
Adversario
3
Inconsciencia
Yo real
4
Consciencia
Yo falso

C) El orden debido en el que una persona libre esta es éste:


1
Dios
2
Yo real
3
Yo falso
4
Adversario

D) El orden en el que se encuentra una persona que no ama y no obedece a Dios es éste:


1
Adversario
2
Yo falso
3
Yo real
4
Dios

E) Relación con las potencias del alma:



1
Entendimiento
Dios
2
Voluntad
Yo falso
3
Memoria
Yo real
4
Afuera
Adversario

F) Tres Personas de la Santísima Trinidad relacionadas con las potencias:



1
Entendimiento
Dios Hijo
2
Voluntad
Dios Padre
3
Memoria
Dios Espíritu Santo

Capítulo VII: LO HEMOS INVENTADO Y NO RECIBIDO

 Se impone en el alma y prevalece el ‘yo falso’, aquello que decimos y creemos ser, lo que deseamos hacer ver-creer de nosotros mismos, la imagen-estatua-personalidad que es como una careta.

 Es el impostor, el falso, el anticristo, el desolador.

 Es una montaña de orgullo, es miedo y preocupación por sí, es un abismo de egolatría narcisista infernal, es puro egoísmo, negación, capricho, rebeldía, oposición y desafío.

 Solo quiere ser adorado, visto, reconocido, tomado en cuenta, y esta dispuesto  a hacer cualquier cosa para obtenerlo.

 Es un yo falso, inventado, construido y exaltado, elevado por el impulso del adversario que lo utiliza para someternos, dominarnos, controlarlos, porque mientras nos dedicamos a construirlo, estamos eligiendo la mentira y aborreciendo la Verdad.

 Mientras estemos orgullosos, satisfechos, contentos de lo que hacemos en rebeldía contra la Voluntad de Dios, somos y seremos esclavos de esa imagen-personalidad-apariencia, de ese yo falso, de lo que creemos ser.

 En el fondo y en esencia suponemos ser dioses, y de esa presunción no queremos salir, evadirnos, escapar, ser salvados, queremos creer que tenemos el poder, control, que reinamos-imperamos no viendo que lo hacemos en un agujero, en el abismo de la ausencia de Dios.

 Preferimos desechar a Dios antes que desechar el orgullo, por ello es que estamos de cabeza, hundidos y perdidos en nosotros mismos, centrados en el orgullo y atrapados en tinieblas completamente olvidados de Dios, ajenos de la realidad esforzándonos por ver-creer mentiras primero, y por construirlas después.

 No superamos los miedos, la barreda de preocupación, entonces, el adversario puede cercarnos, atraparnos, arrinconarnos y mantenernos lejos de Dios, enterrados en el abismo de egolatría donde nos esforzamos por creer que somos libres, y que incluso tenemos a Dios cuando en realidad lo hemos inventado y no recibido.

Leer:


IDENTIDAD-IMAGEN-PERSONALIDAD (3 reflexiones):



Capítulo VIII: LA FE VERDADERA ES ABANDONADA

 Sostenemos, defendemos y acrecentamos el yo falso, la falsa personalidad, porque es defensa, escudo, suponemos que nos cuida y protege, no vemos en realidad el daño que nos estamos provocando.

 Esa personalidad falsa esta ligada al adversario, es dominada, controlada y sometida por éste, y vive de nuestra vida, además de vivir nuestra vida.

 Nos roba-succiona la vitalidad primero para sostenerse, y segundo para dársela al adversario, porque éste se alimenta o nutre de las almas disecándolas, dejándolas como a recipientes vacíos-exprimidos-retorcidos que no pueden hacer otra cosa mas que sufrir-padecer.

 Le damos la vida a una fantasía, la dedicamos a construir una imagen-apariencia, una falsedad que nos limita, consume, esclaviza y que encima, nos entrega-consagra al adversario.

 Esta imagen-personalidad-yo falso, es el anticristo, el desolador, es el impostor, es un abominable deseo de adoración ardiente que se enciende en el alma, y es el mismo instinto de conservación que puja por imponerse  prevalecer con la excusa de que nos defiende.

 La realidad es que el miedo nos defiende hundiéndonos, enterrándonos, alejándonos de la realidad y sometiéndonos a una realidad falsa, aparente, como sucede en el mundo y en las naciones.

 Considerar lo que sucede en estos tiempos, se hace presente en el mundo satanás, entonces, no puede irnos bien, el maldito cerdo infernal se desespera por entrar en la vida de todos, por penetrar, y tiene fuerza, empuje, su mismo peso.

 Es por ello que cada uno es vencido en su debilidad y definitivamente la Fe Verdadera es abandonada.

 Es la prueba donde el adversario realizó inteligencia previa estudiando a cada alma, buscando donde no cedería, en que no retrocedería, y ahí golpeó, presionó y atacó provocando que cada uno explote, estalle, se defienda instintiva o animalmente.

 Así logró la transformación de las almas en bestiales orgullosas demoníacas y totalmente desamoradas. Así obtuvo que la fe fuese borrada de casi todas las almas, son muy escasas las que pudieron conservarla, pero no sin antes haber padecido una verdadera Pasión.

 Es de esta manera que solo tienen Fe quienes realmente quieren tenerla, quienes no la valoraron, la perdieron quedando enterrados en tinieblas y sometidos al adversario al que eligieron como Dios, Señor y Rey.

 Es la purificación final en la que las almas que ofrecieron un Santo Sacrificio de sí renunciando a la propia voluntad, son y serán libres, mientras que las que no lo hicieron, son y serán esclavas presumiendo de ser libres.

Capítulo IX: LA TRAICIÓN DEL ORGULLO-YO FALSO

 El yo falso, la imagen-personalidad aparente, aquello que decimos y creemos ser, la máscara-apariencia, nos acusa en el final, como es fiel a sí, nos traiciona y termina eligiéndose otra vez para echarnos al fuego eterno.

 Nosotros en el tiempo la adoramos, cultivamos, defendemos, protegemos, queremos creer que nos sirve, defiende, protege, deseamos creer que es útil para algo cuando en realidad esta llevándonos a la ruina.

 Cuando llega el final y como la cera se derrite al fuego, es irremediable su caída, nos odia, culpa, responsabiliza, nos acusa y atormenta, porque ese ha sido siempre su maldito modus operandi, su proceder normal.

 Siempre nos ha acusado haciéndonos creer que somos responsables, que estamos en deuda, para que así pasemos a servirla y obedecerla, y es por ello que fuimos esclavos de la imagen-personalidad, del orgullo-yo falso, que quisimos tener.

 Esa bestia que se ha generado en nosotros, no es fiel a nosotros, es fiel a sí, por ello es que en el final se elige acusándonos, responsabilizándonos de todo, quiere salir indemne y ser inocente.

 Es por miedo que hace tal cosa, porque en esencia es miedo, y como en realidad todo lo hicimos nosotros y por nosotros mismos, es la primera vez que dice la verdad, al final la confiesa, pero solo porque le conviene y para acusarnos.

 Acá es donde debemos tener el verdadero amor propio, no el falso-orgulloso en el que venimos ejercitándonos y por el que nos perdemos, aquel que consiste en buscar la verdad, a Dios, la Revelación de Su Voluntad, la Venida del Señor, que es todo una misma cosa.

 Conociendo la verdad, no debemos odiarnos, sino perdonarnos, y humildemente, pedir perdón, buscar a Dios y pedirle una nueva vida hecha con Él, haciendo camino de paso por el mundo junto con Él.

 Si no vencemos a esta mentira-imagen-personalidad-yo falso, continúa atándonos a otros fingiendo que los amamos cuando en realidad buscamos ser amados, y donde no vemos que nos están sacando vida, consumiendo, devorando y viviendo como zánganos de nosotros.

Capítulo X: HACE NUEVAS TODAS LAS COSAS

 En principio, la caída de uno es en perjuicio de todos, así como la perseverancia de uno es en provecho de todos.

 Esto se debe a que somos humanos, y si bien cada uno es único e irrepetible, estamos ligados, unidos, todos somos de la misma raza, de manea que en esencia somos uno.

 Para evitar injusticias, El Señor Hace Su Paso, interviene en el mundo y provoca los cortes que sean necesarios según las voluntades, para que cada uno tenga lo suyo.

 Es lo mismo que hizo en Su Primer Paso, en La Santa Cruz, Juzgo colocando a derecha e izquierda. A su derecha el llamado ‘buen ladrón’, no porque fuese bueno, sino porque se corrigió en el suplicio, y a su derecha el llamado ‘mal ladrón’, no porque fuese mas malo que el otro, sino porque eligió continuar siéndolo cuando podía convertirse, enmendarse, reparar y volver a Dios en medio del suplicio-tormento-prueba-dificultad.

 Ahora la humanidad también esta dividida, Espiritualmente El Señor Ha Pasado y a su derecha esta Su Pueblo, el nuevo pueblo elegido, aquel que ha querido tener Fe Verdadera, el que lo eligió a Él antes que a sí mismo.

 A su izquierda esta la humanidad en general, la que ha renegado de la Voluntad de Dios, la que ha abandonado la Fe y se ha entregado a satanás y consagrado a la muerte eterna, la que se ha declarado a sí misma ‘anatema’, en el sentido de que se halla consagrada a la destrucción total.

 Los buenos, los elegidos, los de la derecha, progresan espiritualmente en medio del mundo porque aman al Señor y Él Vive en medio de ellos, mientras que los malos ladrones, continúan pudriéndose en el estanque inmundo que ha llegado a ser el mundo, babilonia, Sodoma y Gomorra.

 Como lo hizo la primera vez, El Señor Hace Nuevas todas las cosas, de manera que tenemos un Nuevo Principio, una nueva era dada y hecha por El Señor, un nuevo comienzo, una opción de Dios para estos tiempos de tinieblas.


UN NUEVO PRINCIPIO:


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