22 de junio de 2013

2.1. FÁBRICAS DE MIEDO



2.1. FÁBRICAS DE MIEDO

 Sin Fe es imposible ser libre, es imposible amar, es imposible vivir, etc., prácticamente no queda otro camino mas que la muerte, una parálisis total.

 Lógicamente, como hablamos de cuestiones espirituales, los que carecen de fe, siguen mirando lo que tienen delante de los ojos, y por ello siguen viendo un mundo aparentemente normal, trivial, porque la misma parálisis e inercia espiritual, les impide reconocer las verdades mas simples.

 Es la hora de la muerte, del vacío, la desolación, de la mas abominable desolación jamás conocida, pero, como hace tiempo fe abandonada la fe, es imposible para las almas apreciar debidamente la situación imperante, dominante, la realidad que se cierne sobre cabezas porque ha reinado primero en los corazones.

 Es la muerte eterna que se abate sobre el mundo, despliega su pesado y oscuro manto de tinieblas encima de las almas oscureciendo la creación, apagando El Sol de Dios, dejando todo a oscuras, tenebroso, tétrico, espeluznante, y a la vez, se consolida en los mismos corazones donde ha tenido origen.

 No es indiferente a la creación que Dios haya sido negado, abandonado, traicionado y olvidado, eso provoca irremediablemente su ausencia, lo que es lo mismo que decir, la pérdida de la Luz, de la Vida, la oscuridad, parálisis, inercia de todo y todos.

 Es como si el mundo no girara ya, no es la muerte de una persona, es la muerte de los espíritus, es la inmovilidad total e irremediable en el espíritu, la mas grande postración de la humanidad, y no en un lecho de muerte, sino a los pies de satanás.

 En lo material, terreno, externo, en la vida cotidiana no se aprecia, no se entiende, no hay comprensión, cada uno esta enterrado en sí mismo, encerrado en su mundo de miedos, angustias y preocupaciones, o mas bien, cada uno esta perdido en su propia alineación, debido a que es una verdadera locura pretender vivir o ser sin-Dios sobre la faz de la tierra.

 Cada cual esta a merced de su propio vacío y desolación, perdido, confundido, dedicado enteramente a buscar seguridad, no viendo que en eso se vuelve caprichoso, violento, obsesivo, maldito, despiadado, histérico, colaborando de esta manera en el gran vacío y desolación, en la ausencia de Dios.

 Avanza el espíritu de la muerte eterna porque ha retrocedido el Espíritu de Vida Eterna, ha retrocedido el amor a Dios y no puede Él estar, permanecer, es como si el sol se corriera y avanzara la noche sobre la faz de la tierra, lo que provoca oscuridad, miedo, y da lugar para que fantasmas, espectros, demonios, etc., salgan a deambular sobre el mundo y a atormentar a las almas a gusto sin límite, reparo o freno alguno, comportándose como un ejército de ocupación que saquea, destruye, roba, mata, etc.

 No somos consientes de lo que ocurre, ni queremos, no podemos abrir los ojos  ala realidad, estamos sumidos, hundidos, perdidos en la mentira, no somos dueños de nosotros, creemos lo que vemos y huimos de lo que no vemos, quedando absortos en una fantasía dedicados a tratar de buscar seguridad no viendo que estamos colaborando con el adversario, permitiendo que satanás asole el mundo.

 No queremos despertar, abrir los ojos, escuchar, ni nada, solo queremos meternos de cabeza en el propio agujero, encerrarnos en nuestros caprichos y hacer lo que se nos viene en ganas, comportándonos como idiotas que en medio de una real crisis, colaboran en agravarla aun en su propio perjuicio, desmedro, ruina, dolor.

 Nadie sale, ni quiere salir de su alineación, porque supone que se escapa, evade, que no viendo esta a salvo, así es que cada uno se emperra en hundirse-sumergirse en el abismo de su amarga desolación cultivando la fantasía de que es libre, feliz, rey, omnipotente, etc.

 Es tontería humana voluntaria, verdadera obra del miedo mismo, cada cual quiere ponerse a salvo escondiéndose, evadiéndose, huyendo en fantasías, vicios, disipaciones, dedicándose a sí mismo, a buscar satisfacción egoísta y perversa, como el que se droga para no ver la realidad que lo frustra y que no puede cambiar.

 La droga general es soberbia por ello las almas deliran de orgullo, cada cual hace lo que se le antoja, por ello es el mundo un gran manicomio, somos rebeldes a Dios, caprichosos, corriendo cada uno par donde se le antoja y destinándonos así a chocar unos contra otros irremediable y dolorosamente.

 Como el avestruz, escondemos la cabeza, somos cobardes, nos enterramos en la nada que somos y podemos por miedo llenándonos de orgullo, amor propio, auto-alabanzas, reclamando desesperadamente adoración, aceptación y reconocimiento.

 Como tontos, dominados, sometidos, por el miedo, nos doblamos y enterramos en nosotros mismos, no viendo que es así como generamos mas miedo, debido a que nos alejamos de Dios, nos apartamos de La Luz Verdadera, para solo conocer tinieblas, vacío desolación, es decir, aquello que somos, lo que hay en nosotros.

 Ahí perdidos, insistimos con el orgullo-amor propio, con lo que decimos que somos, sabemos, podemos, tenemos, etc., suponiendo que de esta manera lograremos ser amados, adorados, etc., saliendo así del miedo-ahogo que padecemos, no pudiendo ver que es así como lo provocamos mas, pues generamos mas de lo que nos inunda, miedo-amor propio.

 De esta manera hemos llegado a convertirnos en fábricas de miedo, porque lo único que sabemos y queremos hacer es preocuparnos por nosotros mismos y no hay mas nada que eso en nosotros, solo vacío y desolación, ausencia, olvido de Dios, de donde surge mas y mas miedo, para volver a ahogarnos, encerrarnos, enterrarnos y perdernos generando mas miedo, olvidándonos mas de Dios y así irremediable y eternamente.

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